La economía colombiana entra en un semestre decisivo con dos frentes abiertos: una inflación anual que continúa por encima de la meta del 3% fijada por el Banco de la República, y una reforma tributaria que el Gobierno anunció para septiembre.

El costo de vida sigue golpeando con más fuerza los hogares de menores ingresos, donde alimentos, arriendo y servicios públicos concentran la mayor parte del presupuesto familiar.

Por qué la inflación no cede tan rápido

Los precios de alimentos dependen de factores climáticos y de los costos del transporte; los arriendos se ajustan con rezago frente al IPC del año anterior; y las tarifas de energía y gas responden a fórmulas regulatorias que trasladan costos de generación y distribución.

Por eso, incluso cuando la inflación total baja, los hogares suelen tardar meses en sentir alivio real en su bolsillo.

La reforma tributaria en el horizonte

El Ministerio de Hacienda ha señalado que buscará una reforma orientada a ampliar la base de contribuyentes y reducir beneficios tributarios, más que a crear nuevos impuestos generalizados.

Los gremios piden estabilidad en las reglas de juego y advierten que una carga adicional al sector productivo podría frenar la inversión. Los analistas independientes, en cambio, insisten en que sin ingresos adicionales el ajuste fiscal recaerá sobre la inversión pública.

Qué vigilar en los próximos meses

Tres datos serán clave: la evolución mensual del IPC, las decisiones de tasa de interés del Banco de la República y el texto definitivo del proyecto tributario que se radique en el Congreso.