El Congreso de la República entra en su primer periodo de trabajo con el nuevo Gobierno y con un punto de tensión ineludible: el presupuesto general de la Nación para 2027, que debe discutirse y aprobarse antes de que termine el año.
La presidencia del Senado está en manos de Honorio Henríquez, del Centro Democrático, lo que en principio facilita la relación con el Ejecutivo, aunque no garantiza mayorías automáticas en las comisiones económicas.
Los puntos de choque
El primero es el monto total del presupuesto y su financiación. Si el Gobierno insiste en un recorte del gasto, deberá explicar qué programas se reducen y cómo se protegen las transferencias a las regiones.
El segundo es la reforma tributaria anunciada para septiembre. Varios congresistas ya advirtieron que no acompañarán nuevos impuestos al consumo ni cargas adicionales a la clase media.
Una aritmética frágil
Ninguna coalición controla por sí sola las comisiones terceras y cuartas, donde se decide la suerte del presupuesto. Eso obliga a negociaciones puntuales, partido por partido, en las que tradicionalmente aparecen las presiones por cupos regionales.
El Ejecutivo ha insistido públicamente en que no habrá reparto de puestos ni de partidas a cambio de votos. Esa promesa será auditada por la opinión pública durante el trámite.
El calendario
Las ponencias y los debates en comisiones se concentrarán entre septiembre y octubre, con la votación en plenarias antes del 20 de octubre según los plazos constitucionales. By Viral 24 seguirá el trámite artículo por artículo.





