El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que se celebra cada año en Cali, llega a una edición de aniversario que confirma su condición de principal escenario de las culturas afrocolombianas del país.
Durante varios días, la marimba de chonta, los cununos, el guasá y las voces del litoral convierten a la capital del Valle en el corazón cultural del Pacífico.
Más que un concierto
El Petronio no es solo una programación musical. Alrededor de la tarima funcionan el Quilombo Gastronómico, con cocina tradicional del litoral; muestras de peinados ancestrales; y una feria de emprendimientos de comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras.
Para cientos de familias del Pacífico, el festival representa además una fuente concreta de ingresos anuales.
Las categorías en competencia
El certamen mantiene sus modalidades tradicionales: marimba y cantos tradicionales, chirimía, violines caucanos y agrupación libre. Los jurados evalúan tanto la ejecución como la fidelidad a las raíces del repertorio.
Muchas agrupaciones que hoy giran por escenarios internacionales dieron su primer paso en esta tarima.
El reto de las próximas décadas
Gestores culturales insisten en que el festival debe traducirse en política pública permanente para el Pacífico: escuelas de música sostenidas todo el año, circuitos de circulación para los artistas y apoyo a la producción discográfica local.





