Mucho antes de que Abelardo de la Espriella fuera elegido presidente de Colombia para el periodo 2026-2030, el maestro Rafael Escalona le dedicó unos versos en los que habló de liderazgo, justicia, transformaciones sociales y de su futuro como dirigente de una “macondiana nación”.
El episodio ocurrió el 4 de julio de 2001 en París, durante una histórica visita en la que Escalona participó en una conferencia musical dedicada a la relación entre Gabriel García Márquez, el vallenato y la cultura del Caribe colombiano.
Veinticinco años después, aquellos versos han vuelto a cobrar fuerza por su sorprendente relación con el ascenso político de Abelardo de la Espriella y su elección como presidente de Colombia.
La histórica visita de Rafael Escalona a París
Rafael Escalona llegó a la capital francesa acompañado por el cantante Iván Villazón, el rey vallenato Saúl Lallemand y varios integrantes de su agrupación musical.
El maestro presentó la conferencia “Gabriel García Márquez, Escalona y el vallenato”, organizada por el diplomático colombiano Clemente Arturo Quintero Castro y el entonces embajador de Colombia en Francia, Juan Camilo Restrepo.
Alrededor de 400 personas asistieron al encuentro, en el que las canciones de Escalona fueron interpretadas por Iván Villazón y Saúl Lallemand. El viaje también incluyó conciertos y una transmisión por Internet realizada desde París para oyentes de distintas partes del mundo.
En aquella delegación también viajaba un joven Abelardo de la Espriella, quien trabajaba como gerente de Valdupari Music, la editora musical vinculada a la agrupación de Iván Villazón.
Su relación con el vallenato no era circunstancial. De la Espriella estuvo relacionado con diferentes proyectos musicales de Villazón y llegó a participar como corista en una producción discográfica dedicada a los juglares Alejandro Durán y Luis Enrique Martínez.
Una parranda vallenata en los Campos Elíseos
Después de la conferencia, el grupo recorrió algunos de los lugares más emblemáticos de París. La jornada terminó en los Campos Elíseos, cerca del Arco del Triunfo, donde se improvisó una parranda vallenata en plena noche de verano.
Saúl Lallemand tomó el acordeón, Iván Villazón puso su reconocida voz y Abelardo de la Espriella interpretó “Nació mi poesía”, canción del compositor Fernando Dangond Castro.
Según el relato divulgado años después, Rafael Escalona le pidió al guitarrista Leo Salcedo que tocara la melodía de “La casa en el aire”. Sobre esos acordes, el maestro improvisó cinco estrofas dedicadas al joven abogado.
Marcos Torres, quien se desempeñaba como mánager de la agrupación, habría conservado una grabación de aquel momento, permitiendo que los versos fueran recuperados más de dos décadas después.
Los versos de Rafael Escalona para Abelardo de la Espriella
En la primera estrofa, Escalona anticipó que el joven abogado alcanzaría un reconocimiento permanente en Colombia:
Abelardo De La Espriella,
quiero que tengas presente:
brillarás como una estrella
en tu patria para siempre.
El compositor vallenato también hizo referencia a su futuro como abogado y a la fuerza que tendrían sus ideas en los tribunales:
Serás un buen abogado,
brillante profesional;
en tribunales y estrados
tus ideas triunfarán.
En la tercera estrofa, el maestro habló de transformaciones, inconformismo social y decisiones capaces de ofrecer soluciones generales:
Joven de transformaciones,
de inconformismos sociales;
serán tus sabias decisiones
soluciones generales.
Pero el verso que hoy genera mayor atención es aquel en el que Rafael Escalona presentó a Abelardo de la Espriella como futuro dirigente de Colombia:
Tú serás el dirigente
de macondiana nación,
gobernando pa’ tu gente
con justicia y con razón.
Finalmente, Escalona cerró su composición con una bendición y una referencia a la posibilidad de no estar vivo cuando aquel destino llegara a cumplirse:
Si yo no lo alcanzo a ver,
Abelardo, desde el cielo,
bendiciones por doquier
y sea Dios guiando tus sueños.
¿Una profecía vallenata sobre el presidente de Colombia?
Las palabras de Rafael Escalona pueden entenderse como un gesto de afecto, una improvisación propia de las parrandas vallenatas o el reconocimiento temprano del liderazgo que observaba en Abelardo de la Espriella.
Sin embargo, después de que el Consejo Nacional Electoral declarara oficialmente a De la Espriella como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, los versos adquirieron un significado distinto. La frase sobre el futuro dirigente de una “macondiana nación” comenzó a interpretarse como una profecía política hecha 25 años antes de su llegada a la Presidencia.
Escalona falleció en 2009, por lo que no alcanzó a presenciar el triunfo electoral del hombre al que había dedicado aquella composición. Esa circunstancia hace aún más llamativa la última estrofa, en la que el maestro reconocía que quizá observaría desde el cielo el cumplimiento de los sueños del joven abogado.
El vallenato como crónica de la historia colombiana
La música vallenata nació como una forma de narrar acontecimientos, viajes, amores, conflictos y personajes de la región Caribe. Los compositores convertían en canciones las historias que después recorrían pueblos y ciudades de boca en boca.
Rafael Escalona fue uno de los mayores representantes de esa tradición. Sus obras retrataron la vida política, social y cultural de Colombia, creando relatos musicales en los que la realidad y la leyenda se encontraban.
La historia de los versos dedicados a Abelardo de la Espriella reúne precisamente esos elementos: una parranda en París, un joven abogado vinculado a la música vallenata, uno de los compositores más importantes del país y una predicción que, 25 años después, parece haber encontrado su desenlace.
Lo que comenzó como una improvisación cerca del Arco del Triunfo es visto hoy como uno de los episodios más sorprendentes que conectan al vallenato, Rafael Escalona y la historia política reciente de Colombia.





