El presidente Abelardo de la Espriella encabezó este miércoles su primer consejo de ministros, una sesión de la tarde dedicada por completo a la emergencia por el terremoto y a los cuellos de botella que están frenando la recuperación.

La reunión cerró una jornada que empezó con mandatarios regionales y siguió con el sector asegurador, según la agenda oficial reportada por Infobae.

Los temas de la mesa

Tres asuntos concentraron la discusión. El primero, el estado de la ayuda humanitaria: cuántas toneladas han entrado, cuántos municipios siguen con problemas de acceso y cuánta agua potable se está distribuyendo diariamente.

El segundo, el diseño del decreto de emergencia económica y del Fondo Milagro, la entidad que administrará los recursos nacionales e internacionales de la reconstrucción.

El tercero, la coordinación con gobernaciones y alcaldías, un punto crítico porque la ejecución de obras de vivienda, acueducto y colegios recae en buena medida en las entidades territoriales.

Coordinación con Antioquia y Medellín

Antes del consejo, el presidente se reunió con el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, para poner a andar el mecanismo de "reconstrucción por impuestos", que permitiría a las empresas ejecutar obras en zonas afectadas a cambio de descuentos tributarios.

Indemnizaciones más rápidas

La cita con las aseguradoras buscó destrabar los peritajes. Sin avalúo no hay indemnización, y sin indemnización no hay reconstrucción privada. El Gobierno pidió al gremio simplificar requisitos y priorizar los casos de pérdida total.

Un gabinete estrenando cargo

El consejo tiene un ingrediente adicional: el gabinete lleva menos de dos semanas en funciones. La curva de aprendizaje coincide con la peor emergencia natural que ha enfrentado el país en décadas, lo que exige que los ministerios técnicos —Hacienda, Vivienda, Salud, Transporte— operen sin el rodaje habitual.

Lo que no se resolvió

Al cierre de la jornada no se anunció el monto inicial del Fondo Milagro, ni el cronograma de las obras, ni el mecanismo de veeduría que vigilará la contratación. Son los datos que permitirán medir si la reconstrucción avanza o se queda en anuncios.