Carlos Suárez, considerado uno de los principales arquitectos de la campaña que llevó a Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia, explicó las claves de la estrategia electoral y afirmó que detrás de la victoria no existió una fórmula misteriosa.

En entrevista con Noticias Caracol, Suárez sostuvo que el equipo decidió alejarse de los acuerdos tradicionales entre partidos y concentrarse en escuchar directamente a los ciudadanos, especialmente a través de las redes sociales y los encuentros realizados en diferentes regiones del país.

“No hay ningún secreto. Lo que hicimos fue escuchar al ciudadano, escuchar al pueblo”, manifestó.

Entrevista de Carlos Suárez con Noticias Caracol.

Según el estratega, las conversaciones digitales comenzaron a mostrar desde años atrás que una parte de la población quería ver a De la Espriella participando directamente en política. La campaña identificó ese interés, lo midió y posteriormente lo convirtió en un proyecto electoral.

Una relación profesional de más de una década

Carlos Suárez es abogado, consultor en comunicación y especialista en mercadeo político. Después de retirarse del litigio, comenzó a trabajar en estrategias digitales y de posicionamiento de marca.

Su relación profesional con Abelardo de la Espriella se inició mucho antes de la campaña presidencial. Durante ese periodo participó en la consolidación de la marca personal del abogado y en la comunicación de sus diferentes proyectos empresariales, jurídicos y mediáticos.

Suárez describió la relación como una combinación de amistad, confianza profesional y compadrazgo que, con el paso del tiempo, terminó trasladándose al escenario electoral.

El estratega también es fundador de la firma Estrategia y Poder, desde donde ha trabajado en campañas políticas, análisis de datos, comunicación digital y posicionamiento de dirigentes.

El proyecto presidencial comenzó a tomar fuerza en redes

De acuerdo con Suárez, la posibilidad de que De la Espriella aspirara a la Presidencia empezó a tomar forma alrededor de 2020, cuando comenzaron a multiplicarse los mensajes de seguidores que le pedían entrar en política.

Entre 2023 y 2024, ese interés aumentó durante las actividades relacionadas con productos, libros y eventos públicos del entonces candidato. Una de las expresiones que más se repetía entre sus seguidores era “salve usted la patria”.

La campaña interpretó esos mensajes como una demanda ciudadana y no como una idea diseñada exclusivamente por asesores políticos.

En otra entrevista, Suárez explicó que el equipo analizó millones de datos, contrastó las conversaciones digitales con eventos presenciales y utilizó herramientas tecnológicas e inteligencia artificial para comprender las preocupaciones y emociones de los electores.

“Las campañas se ganan con emociones”

Uno de los planteamientos más controvertidos de Suárez está relacionado con el papel de las propuestas durante una campaña electoral.

El estratega afirmó que las elecciones presidenciales no se ganan únicamente con programas de gobierno, argumentos técnicos o documentos extensos. En su opinión, el voto está determinado principalmente por las emociones que experimenta una persona al momento de elegir.

Suárez sostuvo que los ciudadanos pueden votar desde la esperanza, el miedo, la indignación, la confianza o el rechazo. Por eso, la campaña se concentró en conectar a De la Espriella con sentimientos relacionados con el cambio, la autoridad, la seguridad y la inconformidad frente al Gobierno de Gustavo Petro.

Esta visión explica la importancia que tuvieron durante la campaña elementos como el sobrenombre de “El Tigre”, los símbolos patrióticos, la música, los mensajes breves y el lema “Firmes por la patria”.

Según Suárez, el concepto de “El Tigre” tampoco habría nacido en una oficina de publicidad. El nombre comenzó a ser utilizado por seguidores en eventos y redes sociales, y posteriormente fue incorporado como uno de los principales símbolos de la candidatura.

Alejarse de los acuerdos tradicionales

Suárez aseguró que una de las diferencias centrales de la campaña fue no depender inicialmente de las estructuras políticas tradicionales.

Mientras otros proyectos buscaban alianzas en reuniones privadas, directorios y clubes, el equipo de De la Espriella se concentró en interpretar lo que estaba ocurriendo entre los ciudadanos.

El estratega considera que varios partidos, medios y dirigentes no anticiparon el crecimiento del candidato porque continuaban analizando la política con métodos tradicionales.

La campaña, en cambio, desarrolló una presencia digital permanente, utilizó información obtenida en redes y ajustó sus mensajes según las reacciones de los electores.

Suárez reconoció que la competencia electoral fue exigente y destacó el trabajo de la campaña rival. También aseguró que la disputa digital se mantuvo activa durante las 24 horas y que el voto de los jóvenes fue determinante para el resultado.

Carlos Suárez no tendrá un cargo en el Gobierno

Pese a su cercanía con el presidente electo y a su papel dentro de la campaña, Carlos Suárez aseguró que no ocupará ningún cargo en la administración que comenzará el 7 de agosto.

“Yo no voy a tener ningún cargo en el Gobierno”, declaró.

Su decisión no significa que desaparecerá del entorno político de De la Espriella. Suárez continuará siendo uno de sus consejeros cercanos y podría mantener influencia en asuntos relacionados con comunicación, estrategia y conexión con la ciudadanía.

Sin embargo, descartó asumir una responsabilidad formal dentro del gabinete o de alguna entidad pública.

El desafío ahora será cumplir

El estratega afirmó que la victoria electoral no representa el final del proyecto, sino el comienzo de una etapa más compleja.

Según Suárez, el respaldo recibido por De la Espriella está relacionado con un “fenómeno de esperanza”. Esa confianza puede convertirse rápidamente en decepción si el nuevo Gobierno no cumple los compromisos adquiridos durante la campaña.

El consejero advirtió que la misma ciudadanía que llevó al presidente electo al poder puede castigarlo si su administración se aleja de los objetivos prometidos.

Por esa razón, sostuvo que el próximo Gobierno tendrá que mantener una comunicación permanente, pero acompañada de resultados concretos.

La estrategia que funcionó para ganar las elecciones no será suficiente para gobernar. La nueva administración deberá demostrar que puede convertir las emociones, expectativas y mensajes de campaña en decisiones sobre seguridad, empleo, economía, lucha contra la corrupción y funcionamiento del Estado.

Para Carlos Suárez, la principal obligación de Abelardo de la Espriella será cumplirle al país y conservar la conexión con los ciudadanos que permitió construir su triunfo electoral.