Varias redes hospitalarias públicas del país han anunciado restricciones en la atención de usuarios de EPS que acumulan deudas vencidas por servicios ya prestados. En Antioquia, decenas de instituciones han advertido sobre una cartera que compromete su operación.

La consecuencia inmediata la sienten los pacientes: consultas especializadas aplazadas, cirugías reprogramadas y tratamientos crónicos interrumpidos.

Cómo se llegó a este punto

El sistema de salud colombiano funciona con un flujo de recursos que va del Estado a las EPS y de estas a los hospitales y clínicas. Cuando ese flujo se interrumpe, los prestadores deben asumir con recursos propios la nómina, los insumos y los medicamentos.

Las instituciones públicas, con menor músculo financiero, son las primeras en quedarse sin caja.

Qué pueden hacer los pacientes

Ningún usuario puede ser rechazado en una urgencia vital: la atención inicial de urgencias es obligatoria por ley, sin importar la deuda entre entidades.

Para servicios programados, los pacientes pueden presentar una petición formal ante su EPS y, si persiste la negativa, acudir a la Superintendencia Nacional de Salud o interponer una acción de tutela cuando esté en riesgo la vida o la integridad.

Lo que exige el sector

Las asociaciones de hospitales piden un plan de pago verificable y giros directos a los prestadores. El nuevo Gobierno tendrá que definir en las próximas semanas si mantiene o ajusta el esquema vigente de financiamiento.