La pregunta económica del momento es sencilla de formular y difícil de responder: ¿con qué plata se paga la reconstrucción? El Gobierno calcula que la recuperación de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto costará al menos 30 billones de pesos, unos 9.500 millones de dólares.

Las fuentes anunciadas

  • Crédito externo, incluida una línea del Banco Mundial por hasta 450 millones de dólares para la respuesta inmediata.
  • Reorientación de partidas del presupuesto general hacia los frentes de emergencia.
  • Aportes de cooperación internacional y del sector privado.
  • Alivios tributarios y de plazos, no nuevos tributos, en las zonas afectadas.

Lo que advierten los analistas

Varios economistas señalan que el crédito y la reorientación presupuestal permiten arrancar, pero no sostienen una reconstrucción de varios años. La discusión de fondo —si habrá o no una reforma tributaria asociada a la emergencia— quedó aplazada, no resuelta.

El otro riesgo

A la presión fiscal se suma la presión sobre los precios: la demanda simultánea de cemento, acero, maquinaria y mano de obra en 15 departamentos puede encarecer las obras y golpear el bolsillo de las familias que reconstruyen por su cuenta.