El Tolima vive una de las emergencias por incendios forestales más complejas de los últimos años. Los reportes de la Gobernación y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres coinciden en un balance preocupante: más de 20.000 hectáreas afectadas y decenas de conflagraciones activas en cerca de 14 municipios.

Los municipios más golpeados

Ortega, San Luis, Coello, Rovira, Coyaima, Alvarado, Suárez y Valle de San Juan concentran los frentes más críticos. En varios de ellos el fuego avanzó cerca de viviendas, cultivos e infraestructura eléctrica.

El golpe al campo

  • Más de 18.000 cabezas de ganado quedaron sin pastos ni alimento.
  • Se perdieron cultivos de pancoger y áreas de conservación.
  • Algunas vías rurales estuvieron intermitentemente cerradas por humo y riesgo.

Qué se necesita

La principal petición de las autoridades departamentales es apoyo aéreo permanente: sin helicópteros con descargas de agua, los frentes en zonas de ladera son prácticamente inaccesibles para los bomberos. El Gobierno nacional ya anunció refuerzos.

Prevención

Las autoridades insisten en no realizar quemas agrícolas, no arrojar colillas ni vidrios en zonas secas y reportar cualquier conato a la línea de emergencias.

Por qué arde el Tolima

Los incendios de cobertura vegetal se disparan en las temporadas secas por la combinación de altas temperaturas, baja humedad y vientos, sobre un terreno con pastos y rastrojos. La mayoría de conflagraciones en Colombia tiene origen humano: quemas agrícolas que se salen de control, colillas, fogatas y, en algunos casos, incendios provocados. La topografía de ladera dificulta el acceso terrestre y obliga a usar helicópteros con helibalde.

Quién atiende y con qué

La respuesta la coordinan los consejos municipales y departamentales de gestión del riesgo, con los cuerpos de bomberos, la Defensa Civil, la Cruz Roja y el apoyo de la Fuerza Aérea. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres entra cuando la capacidad local se supera.

Qué puede hacer la ciudadanía

Evitar cualquier quema en temporada seca, reportar humo a la línea de emergencias y no obstruir las vías de acceso son las medidas que más inciden. Las quemas no autorizadas acarrean sanciones ambientales y pueden constituir delito.

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